lunes, 8 de julio de 2019

24 horas en Galapajarre- un viaje al universo imaginario* - 5 y 6 de Julio de 2019 - Por Magdalena Plocikiewicz


 24 horas en Galapajarre- un viaje al universo imaginario* - 5 y 6 de Julio de 2019

El aire caliente bailaba por encima de los infinitos campos de la tórrida dehesa, el paisaje vibraba, el horizonte se difuminaba y con él la frontera entre lo real y lo imaginario. Hemos llegado- dijo George al salir de su coche que olía a salsa holandesa y migas de cookie. George tenía diferentes súper-poderes, pero sobre todo era un gran narrador de historias que al contarlas se volvían realidad. Vamos a entrar en el barrio de la Navaja. Aquí se cuentan historias cortantes como una navaja, pero también dulces como un pan con mermelada, dijo George, y al decirlo apareció Jam, dulce como la mermelada de fresa. Todos entraron en la cueva, llena de pequeños murciélagos transparentes que sobrevolaban la mesa y que al tocarlos desaparecían. Quizás no eran reales, nadie lo supo, pero todos dentro de la cueva hacían extraños gestos en el aire como para espantarlos. Aquí grabaremos, dijo George haciendo uso de otro de sus súper-poderes que era convertir las palabras en música. Iba acompañado de dos hadas, venidas de universos lejanos, la verde Mag que disimulaba su timidez con la sonrisa y Natty azul que contaba anécdotas con la mirada crítica y penetrante. No os preocupéis de nada, yo aquí crearé un flow. Solo tenéis que dejaros llevar. Pero antes tomad de esta agua del manantial caucásico traída por el monje llamado Greg. Greg siempre sabe lo que dice y lo que trae, dijo George. Las hadas obedecieron y a partir de entonces sus palabras se iban convirtiendo en notas musicales, que además sintonizaban, como una sonata tocada a 4 manos. Natty en su periplo musical casualmente descubrió el misterio del lugar donde estaban. A través de un coctel onírico- robótico de la música de JM Jarre todos los presentes en la cueva conectaron con la energía emitida por la piedra madre, la megalítica chakra de Galapajarre llamada “Si Canto No Peso”. Mag, animada por este nombre, se puso a cantar y entonces se abrieron las puertas secretas de la cueva y apareció una nave espacial en forma del clásico ovni. George, Natty, Mag, Jam y Greg entraron en el platillo volador que se tambaleaba al ritmo de Équinox y consiguieron el máximo flow, dando vueltas en la nave por los campos de la dehesa, frente a la estupefacta mirada de las escasas y cansadas cabezas de ganado. Ya que disponemos de esta nave espacial, aquí abandono a mi coche, para que se vaya ensuciando más y ganando personalidad y así estará a la altura de quien lo conduce, dijo George y dirigió la nave voladora hacia el sitio llamdo Alfombra de los Delirios. Allí estaba esperándoles un gran séquito de los SúperHu-bots, la última creación de la ingeniería biorobótica humanista, listos todos para iniciar el eterno ritual del viaje en el tiempo. Los SúperHu-bots disponían de infinita capacidad de análisis, síntesis y creatividad, solo que lo último traía consigo ciertos efectos colaterales, debido a que todo el objeto que aparecía en su pensamiento enseguida se materializaba. Por lo mismo eran difíciles de gestionar, pero a George nada le daba más satisfacción que los retos exigentes. El viaje en el tiempo previsto para esta sesión se remontaba a la lejana época cuando los SúperHu-bots no habían re-volucionado aún y trataba sobre la llamada “primera guerra mundial de la especie humana”. Tan pronto los SúperHu-bots empezaron a pensar en ello, un gran zepellin sobrevoló la mesa. De la alfombra verde agujereada, a la que la Alfombra de Delirios debía su nombre, empezó a brotar tierra a causa de explosiones y había empezado a llover metralla. Ni siquiera George con sus contra narraciones pudo frenar la desbordada fantasía creativa de los SúperHu-bots, y las cosas se hubiesen puesto feas si no fuese por el remedio que siempre surgía efecto en situaciones extremas- el baile de abanicos llamado locomía. Volcados a bailar los SúperHu-bots habían calmado su peligrosa creatividad. El ritual culminó con el baile de la familia de George, donde
DJCat había enseñado a todos los presentes que en el campo de baile, los SúperHu-bots tenían mucho que aprender aún.
La fiesta menguaba y las hadas peregrinas se tuvieron que retirar a sus aposentos. Se dirigieron a la casa de un payaso con gran peruca afro a quien le brotaban de los dedos las macetas con flores. Gonxo se llamaba el payaso y, para resultar más curioso, siempre llevaba su gran cabeza en las dos manos y a la altura del pecho, cosa que le dificultaba incluso un ritual tan sencillo como poder tomar la taza del café matutino. Digamos que su café con leche nunca ha podido ser “relaxing”. No obstante, guiado por un instinto que solo lo desarrollan los payasos con pelucas afro, ha soltado por un momento su gran cabeza para poder dar dos efusivos abrazos a el hada Natty. Y aquí lo dejo…
Para la mañana siguiente estaba prevista la escapada al Excoral, un pueblo históricamente conocido por una gran cantidad de corales, pero donde actualmente esta tradición musical se redujo a un solo coro mudo de figuras humanas a escala real, que salían a actuar únicamente en Navidad. A la escapada se apuntaron, además de las 2 hadas peregrinas, Jam, George y la Superconductora Angelical. Excoral es un pueblo tranquilo- dijo George y para que su narración se vuelva realidad en este mismo instante se desintegraron 17 autobuses con chinos, 2 con franceses, 1 con polacos (bueno este se había auto-desintegrado antes de que George dijese nada debido a alta ingesta del agua del manantial caucásico por parte de sus tripulantes) y 3 autobuses con los viajes del Imserso. La desintegración de Imserso no fue perfecta y han quedado residuos en forma de dentaduras postizas caídas en el suelo. Afortunadamente, la Superconductora Angelical que este día estaba a cargo de la nave espacial roja, rápidamente los barrió con el pie debajo de los espinosos arbustos, para que Natty y Mag no se diesen cuenta del incidente, ni mucho menos de la desintegración de los 23 autobuses. Es un sitio bucólico, dijo George y en este instante florecieron centenares de rosas resistentes a la extrema insolación, a lo largo de la muralla del monasterio del Excoral. El hada Mag casi las desintegró sin querer, a causa de su inoportuno murmullo de la melancólica canción de Kayah “He sido una rosa” (pero ya no lo soy, así decía la letra). Por suerte nuevamente intervino la Superconductora Angelical y consiguió recoger a tiempo toda la tripulación a borde de su nave para evitar el desastre. Todos llegaron a Galapajarre sin sufrir la desintegración ni insolación, igual de frescos que las rosas.
El tiempo no perdona, y las hadas tenían los minutos contados antes de convertirse de nuevo en chicas normales con sus obligaciones cotidianas. La magia de la narración de Galapajarre estaba a punto de expirar. Ambas cogieron el tren cantando En sortant de l’école para ponerlo en marcha. Natty bajó del trenecito en Madrix donde le esperaba calurosa bienvenida con un colorido desfile. Mag siguió hasta BarXelona, donde al bajarse del tren le saludaron los truenos, efectos directos de la excesiva carga energética de la chakra Si Canto No Peso de Galapajarre. El calor de la dehesa se fundía y se posaba en forma de bruma espesa sobre BarXelona. Esto rizaba y desordenaba el pelo de Mag más aún. El horizonte permanecía difuso.

*Los personajes y hechos retratados en este relato son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas verdaderas o con hechos reales es pura coincidencia.


Magdalena Plocikiewicz - 7 de Julio de 2019

("Informe" remitido por Magdalena tras pasar 24hrs en Galapagar con motivo de la Fiesta de fin de Temporada IV :) ¡Muchas gracias Magdalena por venir desde Barcelona a transmitirnos tu entusiasmo y positividad!)













2 comentarios:

  1. Muchísimas gracias, amig@s! Fue una experiencia inolvidable! Abrazos!!!

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    1. Hola soy Carmen . No sé si tenéis previsto reanudar el club de lectura después del verano y si es así cuando y como os reunís???. La verdad es que no tengo mucho tiempo pero me gustaría añadirme. Gracias

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